La ducha ha terminado ganando la batalla a la bañera.


 

Ha sido cuestión de tiempo el que la ducha le haya terminado ganando la batalla a la bañera. La constante lucha por aprovechar el espacio nos ha obligado a renunciar en muchos casos a los baños relajantes en virtud de una terapia con agua mucho más revitalizante. Hoy en día, no se concibe un cuarto de baño sin esta pieza sanitaria, que nos facilita la higiene de un modo fácil y rápido. Tal y como afirman desde Roca, "la cultura de la ducha está ganando importancia dentro del cuarto de baño debido a diferentes factores: accesibilidad, sostenibilidad, funcionalidad, fácil instalación...". En este sentido, el catálogo de platos de ducha existente en el mercado solventa las más exigentes necesidades. Sin embargo, son muchas las dudas que nos asaltan cuando tenemos que instalarla. No sabemos cuáles son las medidas mínimas que nos permitirán beneficiarnos de las propiedades del agua sin sentir agobio.

 

 

También hay mucha confusión entorno a la resistencia y durabilidad de los materiales con los que se fabrican, así como en lo que respecta a una instalación correcta que quede exenta de molestas humedades. Tu ducha como tú quieras: los formatos más comunes son el cuadrado, el rectangular, el semicircular y el circular. Probablemente, el modelo cuadrado sea el más clásico y el más solicitado cuando el espacio es muy reducido. Si las dimensiones del baño, limitan nuestra elección, no hay que preocuparse, dado que podemos hallar modelos de 70 x 70 cm, que suele ser el mínimo. No obstante, la diferencia que otorgan 5 ó 10 cm más es notable, ya que facilitan enormemente las maniobras dentro de la cabina de aseo, es por ello que podemos encontrar platos de hasta 90 x 90 cm.