EXTERIORES

ILUMINACIÓN Y MOBILIARIO DE EXTERIOR
LA FACHADA DE TU VIVIENDA
VEGETACIÓN

JARDINES Y TERRAZAS
PLANIFICA LOS ESPACIOS ABIERTOS

Calidad de vida en tu casa

Cuando te plantees remodelar tu jardín o terraza  es importante que tengas en cuenta una serie de criterios que te evitarán problemas en un futuro. Lo primero es comenzar con una buena planificación del jardín, lo que requiere algún conocimiento en la elección de las plantas. Para realizar esta tarea con éxito lo ideal es que cuentes con  la ayuda de un profesional como los que te ofrecemos en Securibath. Piensa que las plantas requieren un mantenimiento y que irán cambiando de forma y estructura según se desarrollen. Por eso, antes de comenzar a plantar, conviene realizar un estudio previo que te permita conocer a fondo las posibilidades que pueden aportar a tu jardín las distintas especies vegetales y diseñar el espacio para cumplir con tus necesidades.

Para conseguir la armonía en toda tu vivienda, las estancias deben conectarse con el paisaje natural o urbano para ganar en amplitud y bienestar. Por esta razón, cuando creas los ambientes de este espacio al aire libre, tienes que  decidir cuál es el rincón más especial, y situarlo. Una vez ubicado el foco de atención, crea una zona con tumbonas para disfrutar del jardín las noches más calurosas y sácale partido a los distintos ambientes.

El siguiente aspecto que tiene especial relevancia es realzar la naturaleza mediante las plantas, que formarán rincones de sombra que refrescarán de forma muy agradable en épocas calurosas. Un profesional paisajista te ayudará teniendo en cuenta la orientación de tu vivienda, el espacio disponible y tus necesidades.

No olvides el mobiliario, que debe ajustarse a tus necesidades pero debe ser resistente a la intemperie y no tener apenas mantenimiento. Lo ideal para cumplir estos requisitos es que te decidas por los materiales sintéticos que además de ofrecer muchísimas posibilidades en cuanto acabados y colores (resinas que imitan madera, textiles, etc.), ofrecen también cualidades técnicas perfectas para exterior. Debes ser consciente que si en lugar de esta opción, sigues prefiriendo los muebles de madera, deben estar tratados para exterior y requieren un mantenimiento frecuente para asegurarte que mantienen su belleza inicial.

A continuación, repasaremos todos los factores que contribuyen a hacer de tu terraza o jardín, el lugar ideal para disfrutar en distintos momentos del día y que puedas sacarles el máximo partido a lo largo del año.

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Crea ambiente
Compartimenta los espacios

La terraza o el jardín son espacios que nos ayudan a disfrutar del buen tiempo. Para poder aprovechar esta zona de la casa todo lo posible a lo largo del año, existen soluciones que se adaptan a cualquier espacio, necesidades personales y condiciones externas. Lo que es primordial es planificar y diseñar el espacio disponible de modo que no malgastemos la superficie que tenemos, teniendo en cuenta la orientación y la situación geográfica de tu vivienda (días de lluvia y sol a lo largo del año, heladas, etc.).

Para sacarle el máximo partido, bien sea un apartamento o unifamiliar, hay que estudiar las posibilidades reales del jardín y las necesidades de uso, es decir, tener muy claro en qué ocasiones se quiere disfrutar del jardín o terraza. Lo primero de todo, para dar sensación de continuidad con tu vivienda a través de los ventanales y ganar en amplitud, deberás pensar en un material que concuerde con el estilo y decoración de tu vivienda. Por ejemplo, si tu casa es moderna y de corte minimalista, no deberás utilizar materiales demasiado rústicos en el exterior.

En función de si el espacio es más cuadrado o alargado, así como de sus dimensiones, habrá que realizar un estudio para definir los distintos espacios, que compartiremos según los ambientes que queramos o podamos crear. Debes detenerte en planificar dos conceptos: suelo y paredes.

La elección del suelo
Suelos para zonas duras

Compartimenta el espacio distintos materiales en el suelo. Puedes conseguir que ópticamente se creen distintos ambientes de una forma muy sencilla: cambiando los materiales del suelo. Como es de suponer, los pavimentos de exterior nada tienen que ver en sus prestaciones con los de interior, tanto en mantenimiento como en resistencia al desgaste. Debes saber que necesitarás una  base compacta y lisa. Si no es el caso, piensa que habrá que preparar la superficie con un gasto adicional del presupuesto. Existen múltiples opciones para cubrir tu suelo:

Suelos de piedra natural: al tratarse de un material  natural, aunque su precio es elevado, es el que mejor resiste a la intemperie, ya que sus condiciones estéticas  no se ven alteradas ni por el sol, ni por las condiciones climáticas, además su mantenimiento es muy fácil. A la hora de elegir material (pizarra y cuarcita son las mejores opciones ya que son resistentes y duraderas) procura que el color y despiece quede ambientado con el resto del espacio. Opta por una piedra rugosa y no pulida para evitar resbalarte.

Suelos de gres: La principal diferencia entre los distintos tipos de de gres es la arcilla que los compone, ya que la selección y el tratamiento en la fabricación de las piezas son los que determinan las características de los distintos tipos. A la hora de elegir el tipo de suelo ten en cuenta los siguientes aspectos: porosidad (que nunca sobrepase el 0,5% para que no se rompa con las heladas), alta resistencia al tránsito, alta resistencia a los impactos, acabado antideslizante (en exteriores, asegúrate que de que su índice de resbaladicidad es Clase 3), el tono (que el color sea lo más uniforme posible), el calibrado de las piezas ( la referencia del fabricante debe señalar que todas las piezas son del tamaño más parecido posible) y el diseño (elije el acabado que mejor combine con tu ambiente).

-Suelos de gres de pasta roja: una alternativa más económica y que aporta un aspecto rústico al ambiente. Ahora bien, a pesar de los tratamientos a los que son sometidos, son suelos más delicados debido a su alta porosidad (pueden agrietarse cuando hay heladas) por lo que es recomendable solamente en zonas cubiertas, como los porches. Además precisan unos cuidados mínimos para que mantengan el aspecto deseado.

-Suelo de gres de pasta blanca: es un material compuesto por arcillas blancas que le otorgan de mayor dureza y resistencia que las formadas por pasta roja. Llevan una capa de esmalte y es la solución más económica si buscamos un material con una calidad de grado medio.

-Suelo de gres extrusionado:  es una alternativa más resistente que el suelo cerámico de pasta roja ya que es un material compuesto por arcillas sometidas a una gran presión. A pesar de ser más caro que la pasta roja, sigue siendo más económico que la piedra y podrás elegir entre una amplia variedad de diseños y colores.

-Suelos de gres porcelánico: debido a sus componentes, es un material antideslizante, de alta dureza y resistencia debido a su baja porosidad, por lo que absorbe menos el agua. A pesar de no ser un material barato, sus prestaciones merecen la pena además de imitar cualquier tipo de acabado y despiece: listones de madera, piedra, etc. ¡Aportará personalidad a las zonas exteriores de tu vivienda!

Suelos de madera: son suelos que aportan calidez, pero es una opción cara y necesita cierto mantenimiento con tratamiento protector dos veces al año. Los tipos de madera más recomendables para exterior son: la madera de pino (es la opción más económica pero necesita un tratamiento  que la proteja de termitas y hongos; la tienes en baldosa o en listón) y la madera tropical (más dura y resistente, requiere mantenimiento una vez al año con tratamiento protector). Cualquiera de las opciones que elijas, deberá llevar una ligera inclinación para que no se acumule el agua en forma de charco. Para su correcta instalación, ten en cuenta el nivel al que quedará el suelo respecto a la entrada de tu zona exterior, ya que ocupa más al llevar travesaños sobre una capa de arena de 5cm de grosor y una malla anti-hierba (en caso de tener un jardín). Asegúrate que cuentan con las certificaciones internacionales que justifiquen que su procedencia es de la tala responsable de bosques o que provienen del comercio justo.

Suelos sintéticos de composite: son suelos que consisten en una  mezcla de fibras de madera y resinas plásticas. Al imitar la madera, su aspecto es cálido, pero su mantenimiento es menos costoso y su resistencia a inclemencias y hongos es extraordinaria. Antideslizante gracias a su texturas, están formados por baldosas o lamas muy fáciles de montar que no requieren mantenimiento, no se agrieta, no se pudre, resiste a los rayos del sol y al cloro y es de fácil limpieza. Antes de colocar el suelo, debes dejarlo 48 horas en tu terraza o jardín para que se aclimate al frío y humedad de tu zona.

Suelos de microcemento: de gran resistencia y firmeza, su superficie es la opción más lisa de todas ya que es un material continuo. Nuestra recomendación, es que elijas un color y un dibujo o textura que disimule la suciedad. No lleva juntas (solamente las imprescindibles de dilatación) y se puede aplicar directamente sobre superficies como cerámica, mármol, porcelana. Su gran inconveniente es que es un material caro debido a su instalación y mano de obra especializada.

Césped artificial: si estás pensando en poner césped artificial, deberás tener en cuenta que su parecido con el césped natural es increíble. La ventaja que ofrece es, que al tratarse de una alfombra artificial, su mantenimiento es muy fácil.

Existen diferentes modelos funcionales y decorativos, que se adaptan a cualquier superficie y forma (viene en rollos precortados o bobinas al corte en función de tus necesidades). Hay muchísimos tipos en base a altura del pelo, el tipo de drenaje, el color., las texturas y colores, que se adaptarán a la perfección al entorno evitando que se forme hielo en su superficie. Este tipo de suelo es muy resistente a las condiciones atmosféricas, además te permitirá ahorrar en agua y dinero debido a su  fácil mantenimiento e instalación. La instalación consta de cuatro fases: preparación del terreno (limpiar de malas hierbas y piedras, añadir grava y arena para el correcto drenaje, compactar los materiales), colocación (cubrir la superficie con una manta geotextil), pegado (pegado mediante adhesivos de poliuretano especiales) y arenado (cubrir la superficie con arena de sílice para lastrar la moqueta y alzar las fibras).

Losetas vinílicas de exterior: son la solución perfecta en cuanto a comodidad y funcionalidad debido a que son antideslizantes, resistentes a las condiciones climatológicas y a los impactos. Aunque estéticamente no es la solución con más diseño, son una alternativa económica ideal para exterior debido a la facilidad en su instalación y mantenimiento. Existen dos  alternativas en cuanto a acabados perfectas para zonas como la piscina: PVC (es un buen aislante tanto del frío como de la humedad y se coloca mediante adhesivo) y el caucho reciclado (debido a su capacidad para amortiguar los impactos, es ideal para zonas de juegos de niños). Elije el grosor que mejor se adapte a tu necesidad.

Un acabado natural
Suelos vegetales

Los suelos naturales son la mejor opción entre los suelos blandos debido a su estética y  diversas cualidades. Los más extendidos son:

Césped natural: ideal para el diseño de jardines grandes y pequeños ya que el frescor natural que aporta el césped natural es incomparable, aunque el gran inconveniente es que es una solución de precio elevado debido a que exige un riego constante y abundante y mucho mantenimiento. Si deseas cubrir el terreno con un manto verde, decántate por la múltiple combinación de hierbas florales como las variedades que surgen espontáneamente en tu zona. Si las mezclas con una o dos semillas de gramínea conseguirás un tapiz más tupido que requiere cinco veces menos agua que un césped convencional.

Suelos acolchados: con este tipo de suelo ahorrarás agua, evitarás la aparición de malas hierbas, generarás orden y te aportará textura y personalidad al jardín. Te recomendamos la corteza de pino, grava volcánica, gravilla de río o similar.

Grava: son ideales para rincones o zonas de paso debido a que no requieren ningún mantenimiento y aportan mucho valor visual. Comúnmente, las más utilizadas son: marmolina, piedra de río, ojo de perdiz y la arena de granito.

Elementos de sombra
Compartimentación vertical

Cuando estés planificando el diseño de tu jardín o terraza, aunque cada zona tenga un uso distinto, es importante mantener un criterio de unidad que se consigue gracias a una coordinación de los distintos ambientes a través de los materiales empleados, el estilo del mobiliario, la vegetación, etc.

Cuando pensamos en dividir los ambientes, ante todo hay que buscar la practicidad y la utilidad del espacio, lo que va a venir directamente condicionado por las zonas de luz y sombra naturales. Lo cierto es que para aprovechar al máximo estas zonas, te proponemos tres soluciones para protegerte del sol sin renunciar a estos ambientes a lo largo del día:

Toldo de brazos: es un sistema que controla el paso de los rayos de sol de forma manual o motorizada según nuestras preferencias y presupuesto. Una de sus grandes ventajas es que existe en el mercado un amplio abanico de colores y tejidos, aunque al ser un elemento no estanco nos condiciona en la elección de los tejidos del mobiliario exterior.

Pérgola de madera: este tipo de elemento arquitectónico puede realizarse en madera, hierro o aluminio y existen infinidad de cerramientos que la acompañan en función de tu elección: desde un toldo textil a un cerramiento de ventanas correderas.

Vela de lona: es una opción económica y de fácil instalación, pero poco práctica ya que en caso de mucho viento o lluvia hay que desmontarla a menudo.

Otra opción para compartimentar tu espacio  es a través de las celosías que aportan intimidad frente a los vecinos y que gracias a las innovaciones en materiales, puedes encontrar en madera, resina, metal, etc. Dependiendo del ambiente que pretendas conseguir, puedes jugar con listones de madera para darle un aire más moderno.

En cambio, si lo que quieres es ganar frescor natural, puedes instalar un jardín vertical que aporte privacidad y belleza al mismo tiempo. Para esto, necesitarás jardineras (de obra, fibra de vidrio, resinas o madera) y una estructura vertical (celosía o similar) de modo que se pueda colocar el sustrato y la manta geotextil donde las plantas puedan trepar.

Por último, puedes optar por dar intimidad sin elevar tanto el presupuesto mediante jardineras lineales con especies de crecimiento rápido que sean lo suficientemente tupidas para cubrir en poco tiempo grandes superficies verticales como el bambú.

Vegetación
Hacia un modelo de jardín sostenible

Cuando estés planificando los ambientes y zonas de tu jardín o terraza, toma como punto de partida la zona del jardín que primero ves al salir y decide donde van a ir las plantas de mayor envergadura  que vayan a dar más sombra.

Una vez realizada esta tarea, agrupa y distribuye el jardín  por tipos de plantas para que mantengan y aumenten la humedad ambiental.

Como habrás observado, en la actualidad es primordial pensar no solamente en la parte estética de nuestro jardín o terraza, sino también en como podemos contribuir a la sostenibilidad de nuestro planeta. La mejor solución que combine estos dos aspectos es el jardín sostenible, que no es más que planificar las zonas verdes de tu vivienda de modo que precise de pocos recursos naturales como el agua, el aire, el abono y la tierra.

Una de las formas de conseguir este objetivo, es escogiendo una vegetación que resista las condiciones climáticas extremas de frío, calor y sequía de tu zona con plantas autóctonas o plantas que pueden vivir prácticamente con el agua de la lluvia de tu climatología. Cuando escojas las especies, ten en cuenta el ritmo de crecimiento de cada planta para que la coordinación salga bien.

En caso de que necesites riego, es mejor hacerlo cuando se pone el sol para evitar pérdida de agua con el calor. El riego por goteo es la forma más sencilla y económica, mediante un riego moderado, periódico y constante que las plantas también agradecen. Instala un buen sistema de drenaje natural o artificial para que en caso  de exceso de riego evites la asfixia radicular (cuando toda la tierra esta empapada) . Lo ideal, además, es que el drenaje incluya un sistema de reutilización del agua.

Por último, recurre al abono natural (estiércol, el compost ,el mantillo) y evita el uso de pesticidas y herbicidas. Te recomendamos que prevengas y trates las plagas con otro tipo de especies aromáticas en la medida de lo posible.

Iluminación de exterior
Calidez en tus ambientes exteriores

Siguiendo la misma línea de ahorro energético, es importante que seas moderado a la hora de iluminar el jardín. Una buena opción para conseguir este objetivo son luminarias de suelo para exterior en zonas con iluminación indirecta y que no sean muy altas, repartidas en los perímetros de los ambientes o bordeando los caminos, mientras que las luces orientables tipo focos son recomendables en zonas donde se quiera realzar algún elemento como un árbol, una escultura o un muro.

Una buena iluminación es fundamental por seguridad de utilización, pero también puede convertir un espacio en un lugar realmente especial. El tipo de luz ideal para la noche, son las luces cálidas, pero es muy importante que las luminarias que instales en exterior sean estancas para evitar problemas en la instalación eléctrica.

Una luz sutil e indirecta con lámparas de mesa, suelo o apliques de pared, consigue crear un ambiente acogedor y agradable. Para este tipo de luces te recomendamos luminarias de polietileno (material especial para exteriores), que te permitirán elegir entre una amplia gama de colores y gran cantidad de formas y tamaños, con las que podrás iluminar piscinas, terrazas y jardines indistintamente. Son perfectas para el agua o el césped. Una de sus grandes ventajas es que no tienen cables ya que no requiere ningún tipo de instalación eléctrica puesto que se alimentan de baterías recargables, con una autonomía de entre 6 y 8 horas. Además, vienen acompañadas de filtros de color intercambiables para crear divertidos efectos lumínicos. Además, su intensidad es regulable.

Las velas funcionan para aportar calidez al ambiente. Distribúyelas en pequeños grupos por los distintos ambientes. Juega con la combinación de colores y formas para dar tu toque personal o bien opta por el blanco si lo que quieres es un aire más minimalista.

Mobiliario de exterior
Funcionalidad de terrazas

Lo más importante cuando te enfrentes a la tarea de decorar tu terraza o jardín es conseguir un espacio cómodo, cálido y que necesite poco mantenimiento.

Esto se consigue con materiales especiales para exteriores, que resisten mejor las inclemencias del tiempo, como son el aluminio, la piedra, cuerdas de poliéster, resina de polietileno y tejidos totalmente impermeables. En cambio, si buscas un material de exterior en tus muebles que aporte un extra de calidez, deberás optar por maderas muy ricas en aceites con un tratamiento especial para exteriores (como la teca de tala controlada, Comprueba que sea certificada FSC), aunque requerirá mantenimiento al menos una vez al año para no perder su esplendor. 

Necesitarás tejidos especiales que soporten la lluvia y el sol por igual, sin estropearse ni decolorarse con los rayos UV. Piensa también en elementos lavables y desenfundables para poder guardarlos en caso de tener espacio. El color que mejor resiste los rayos UV es el blanco puro que puedes combinar con toques de color en cojines y accesorios. Si prefieres ganar brillo en la terraza puedes probar combinaciones de dos colores para no recargar demasiado el ambiente.

En cuanto a los muebles, opta por fibras de origen vegetal (bambú, mimbre, ratán), ideales para estructuras y parasoles naturales (a modo de celosía con un macetero lineal) ya que son recursos renovables y sostenibles.

Para las macetas y elementos decorativos opta por el barro de manufactura y acabados manuales y naturales. 

La fachada
Consejos prácticos

Si estas pensando en reformar tu casa por fuera, debes sabes que existen múltiples opciones en función del estado de la fachada y de tu presupuesto. A grandes rasgos, los  tratamientos más extendidos son los siguientes :

Mineralizador: estos productos se aplican rociando la fachada para que lo absorba el soporte. Con este sistema la fachada no cambia el color ya que es incoloro. Su función es cristalizar los minerales del material de la fachada, creando una barrera que evita el paso del agua. Se puede aplicar sobre todo tipo de fachadas.

Rejuvenecedor: ideal para fachadas que con el tiempo y la contaminación han perdido su esplendor Con este tratamiento conseguimos frenar el deterioro, alargando la vida de la fachada.

Antigrafiti: es un tratamiento protector incoloro de prevención. Una vez aplicado, los grafitis no se fijan en la fachada y se podrán limpiar fácilmente. Otra ventaja es que protege a la fachada de la contaminación y de la suciedad durante más tiempo.

Antihongos: este tratamiento evitará la aparición de hongos evitando que las humedades por condensación en esas zonas se filtren al interior de la vivienda. Está disponible en diferentes colores, consiguiendo un acabado estético perfecto.

Igualmente existe una amplia gama de tratamientos de fachada para solucionar problemas de humedades con infinitud de texturas y colores. Se pueden aplicar igualmente tratamientos que corrijan las fisuras  que se hayan podido ocasionar con el tiempo y que suponen la existencia de puntos débiles a través de los cuales el agua es capaz de atravesar el espesor de la pared posibilitando la aparición de diversos procesos patológicos.

Es muy importante a la hora de elegir el tratamiento que acudas a profesionales expertos como los de Securibath, que te ayudarán en todo el proceso desde la elección entre los múltiples sistemas que existen en el mercado, adaptándose a tus gustos y necesidades hasta la instalación de los mismos.