INSTALACIONES EN TU VIVIENDA

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AGUA Y GAS

INSTALACIONES
CONFORT Y BIENESTAR

Eficiencia energética

Las instalaciones son un capítulo de tu vivienda que no debes descuidar. Es cierto que no se van a percibir a simple vista ni lucen tanto como la selección de acabados, mobiliario o iluminación, pero de ellas va a depender tu confort y bienestar además de suponer una parte importante del presupuesto en una reforma en profundidad.

Ahorrar energía es el camino más rápido y eficaz para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, con la intención de frenar el calentamiento global del planeta y el posible cambio climático. En los últimos veinte años se ha duplicado el consumo de energía en los hogares españoles. Más de la mitad de este consumo procede de los sistemas de climatización y agua caliente.

Existen, sin embargo, grandes posibilidades de reducir el gasto y mejorar la eficiencia energética. La selección de instalaciones adaptadas a tu vivienda, a tu estilo de vida y al clima de tu ciudad, es una oportunidad de contribuir con la ecología y frenar el cambio climático, mientras ahorras en tus facturas.

 

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Calefacción y Refrigeración
Tipos y sistemas

Cualquier sistema de climatización tiene como objetivo proporcionar una temperatura uniforme en el interior de las viviendas y así lograr el confort de las personas.

Las necesidades de climatización dependen de factores como el clima, la orientación, el tipo de construcción, los materiales, etc.

Las tendencias inmobiliarias apuntan hacia un “consumo casi nulo”,  que consiste en aislar correctamente las viviendas, y aprovechar las condiciones naturales para que la demanda de sistemas de calefacción y refrigeración sea tendente a cero.

 

Calefacción

Los sistemas más habituales de calefacción son:

Sistema por aire seco. El calor se transporta por medio de aire que ha sido calentado en un calefactor, llegando a todas las habitaciones de la vivienda que tengan el correspondiente difusor.

-El sistema por aire seco más habitual es la bomba de calor, que permite tener calefacción en invierno y aire acondicionado en verano en un solo aparato. Es un sistema eficiente,  ya que consume menos energía hasta alcanzar la temperatura deseada, pero también el calor se dispersa antes. Por eso, es recomendable en climas cálidos o templados con inviernos suaves. Entre sus desventajas, el elevado precio de la instalación de la bomba de calor por conductos.

-En los convectores eléctricos, la electricidad se convierte en calor gracias a las resistencias eléctricas que hay dentro del aparato. Su instalación es barata y sin obras, pero el coste de su funcionamiento suele ser caro.

Emisores termoeléctricos (de aceite): Son radiadores de aluminio que funcionan conectándose a la red eléctrica. Cada radiador es independiente y se puede enchufar en cualquier lugar sin obras, ya que no tiene ni caldera ni tuberías. Son programables y funcionan repartiendo el calor gradualmente. Realizan un gasto menor que cualquier otro sistema de calefacción eléctrico ya que necesitan un 30% menos de potencia, y por tanto, de consumo. Otra de las ventajas de este sistema es que, tras apagar los radiadores, estos siguen irradiando calor durante horas. La desventaja es que, si se necesitan muchos radiadores, resulta un sistema caro y se puede necesitar contratar más potencia de luz.

Sistema por agua caliente: Es el más extendido en las viviendas. Se basa en la circulación de una cantidad constante de agua, previamente calentada en una caldera, a través de una red de cañerías que se ocupan de distribuir el calor para hacerlo llegar hasta los radiadores de las habitaciones de la casa. El agua, a medida que atraviesa el circuito, se va enfriando, y es enviada de nuevo a la caldera para que adquiera otra vez la temperatura requerida.

La instalación de radiadores de agua implica una obra completa por parte de un instalador profesional acreditado que garantizará un correcto cálculo y dimensionamiento de la instalación.

Según el material con que estén fabricados los radiadores pueden ser:

- De acero: Son muy resistentes a los golpes y a la corrosión, garantizando una vida útil muy elevada. Son fáciles de montar por su bajo peso y menor tamaño.

- De aluminio: Se calientan rápidamente. No son tan resistentes a los golpes como los de acero, pero si a la corrosión. La versatilidad del aluminio se traduce en multitud de modelos y diseños originales en este tipo de radiadores.

- De hierro fundido: son los más resistentes, pero la tendencia es reemplazarlos por de aluminio o acero ya que son más caros y difíciles de instalar. Aunque estaban casi en desuso, las tendencias vintage y el diseño industrial los han vuelto a traer al mercado.

 

Un tipo distinto de calefacción con sistemas de agua es la calefacción por suelo radiante: consiste en una red de tubos de plástico, ubicados bajo el pavimento, por los que circula agua caliente a una temperatura media entre 35 y 45 °C. El calor producido es uniforme, alcanzándose una temperatura suave y agradable. La temperatura de cada habitación de la vivienda se controla con un programador que, permite seleccionar la temperatura deseada. Este sistema, dado que trabaja a baja temperatura, evita las turbulencias del aire debidas a la convección.

 

Refrigeración

Una máquina de refrigeración está compuesta básicamente por tres elementos unidos entre sí, formando un circuito cerrado por el que circula un fluido refrigerante. Estos elementos son: el compresor, el condensador y el evaporador. Su funcionamiento se basa en el intercambio de calor entre el fluido refrigerante y el aire.

Dentro de la variedad de sistemas que existen en el mercado y que proporcionan aire acondicionado, los más empleados son el split fijo y la bomba de calor.

El split fijo está compuesto por un compresor que se instala en el exterior de la vivienda y uno o varios evaporadores que se instalan en su interior. El compresor y el evaporador se conectan mediante dos conducciones, que son por las que circula el fluido refrigerante.

Desde el compresor se absorbe el aire caliente del exterior, que al pasar por el condensador se calienta aún más, siendo expulsado nuevamente al exterior. Desde el evaporador se aspira el aire caliente del interior de la vivienda, se enfría y se devuelve nuevamente a la vivienda.

La bomba de calor se puede utilizar tanto para la obtención de aire acondicionado en verano, como de aire caliente en invierno. Este aparato cuenta con una unidad exterior y otra interior. El proceso de refrigeración es inverso al de calefacción.

Electricidad
¡Hágase la luz!

La electricidad que llega a nuestros hogares procede de una red de distribución de electricidad. El punto por el que entra se denomina acometida, y de ella parten las líneas interiores, que son responsabilidad de los usuarios.

En la acometida se sitúa una caja general de protección (CGP), que contiene los elementos de protección de las líneas generales de alimentación. De aquí parte la línea repartidora hasta el cuarto de contadores, en el que se mide el consumo de cada inquilino.

La corriente pasa del contador al interruptor de control de potencia (ICP). Este interruptor, que está precintado, controla que no se sobrepase la potencia máxima que has contratado con tu compañía eléctrica.

Del ICP, la corriente pasa directamente al cuadro general de protección, que es el corazón de cualquier instalación eléctrica, y de él salen todos los cables que conducen la electricidad a cada uno de los circuitos de la casa.  En él hay unas cuantas palancas o botones con diferentes funciones que te explicamos a continuación ya que es importante que las conozcas por tu seguridad:

Interruptor general automático: Es el primer elemento que aparece en el cuadro. Sirve para desconectar automáticamente todo el sistema eléctrico de la vivienda cuando detecta un cortocircuito o un aumento excesivo de la intensidad de corriente.

Interruptor diferencial: Está conectado a continuación del “automático”. Su misión es desconectar la instalación eléctrica rápidamente cuando exista una fuga de corriente a tierra, para evitar que una persona sufra una descarga eléctrica por un contacto accidental.

Pequeño interruptor automático (PIA): Se conecta a continuación del “diferencial”. Los diferentes circuitos de la vivienda (alumbrado, enchufes y cocina), tendrá cada uno su propio PIA, por lo que podemos desconectar la iluminación, por ejemplo, dejando la nevera en funcionamiento.

Ahora bien, ¿cuánta potencia necesitamos contratar en nuestra vivienda? Un exceso de potencia elevará el precio de nuestra factura innecesariamente, pero tampoco debemos quedarnos cortos.

Primero suma las potencias de todos los aparatos que pienses conectar (incluida calefacción, termos,…) y luego multiplica este dato por un factor de simultaneidad, normalmente 0,3 (en una vivienda no es habitual que todos los electrodomésticos, luminarias y demás aparatos eléctricos estén funcionando al mismo tiempo). Esta operación te dará una idea de la potencia que necesitas.

La potencia mínima es de 2,3 kW y se puede contratar hasta 10 kW en el hogar. Las potencias más habituales son 2,3 kW, 3,4 kW 4,6 kW y 5,75 kW.

Consejos de seguridad

• No debe manipularse una instalación eléctrica sin antes desconectar el suministro de energía en la caja general de distribución

• Nunca debe manipularse el interior de un aparato eléctrico que esté conectado a la corriente.

• No deben manipularse los aparatos eléctricos con partes del cuerpo que estén mojadas. Además, es conveniente llevar zapatos con suela de goma. Los aparatos eléctricos deben mantenerse lejos del agua aunque no estén conectados.

• Se evitará, en la medida de lo posible, acercar los cables de un aparato eléctrico a una fuente de calor, como una estufa, una plancha o un horno. El calor podría quemar o fundir el aislante con peligro de producir un cortocircuito.

• No debe conectarse más de un aparato por enchufe. Si lo hacemos, el enchufe se calentará más de lo debido y puede llegar a fundirse el plástico de su carcasa, con lo que podría provocarse un cortocircuito o un incendio.

• Nunca debe instalarse un fusible cuyo amperaje sea excesivamente alto, ya que anularía la protección ante un aumentó inusual de la corriente. Antes de sustituir un fusible fundido por uno nuevo, hay que localizar y reparar adecuadamente la avería que provocó el corte de la corriente.

• Las clavijas de los enchufes de fuerza, como el del horno o el de la lavadora, deben ir provistas de su correspondiente toma de tierra. Evidentemente, esto no sirve de nada si la instalación de la vivienda no tiene toma de tierra.

Agua
Fría y Caliente

La instalación de agua en un edificio empieza con una llave general de paso. A continuación se instalan los contadores de agua intercalados en las tuberías, que facturan el consumo de las viviendas. Desde cada uno de los contadores salen tuberías verticales, que llevan el agua a cada una de las viviendas.

A la entrada de cada vivienda se instala una válvula o llave de paso al alcance del usuario, para poder cortar el suministro en caso de escape o avería. La derivación de cada vivienda se ramifica formando una red que abastece a cada uno de los puntos de consumo: cocina, cuartos de baño, terrazas, etc.

En general, la instalación de agua en una vivienda está formada por la instalación de agua fría, la de agua caliente(ACS.

Para tener agua caliente en los puntos de consumo, necesitamos que esta pase por un calefactor antes de ser distribuida. Existen varios aparatos para calentar el agua:

Calderas de combustibles: de gas o bien de combustibles líquidos como gasóleo.

Calentadores o termos eléctricos: en los que el agua se calienta en un depósito mediante una resistencia.

Calefactores solares: en los que el agua se calienta al circular por unos tubos muy finos ubicados en paneles solares, en el exterior de la vivienda. En este caso, se suele combinar con un calentador eléctrico para los meses de menor insolación.

No cabe duda, que la manera más ecológica de calentar agua es a través de la energía del sol. Por este motivo el Código Técnico de la Edificación obliga, desde su entrada en vigor en el 2006, a una contribución mínima de ACS mediante energía solar a todos los edificios nuevos, y rehabilitaciones, con algunas excepciones.

Saneamiento
Evacuación de aguas sucias

Las aguas residuales se clasifican en:

Aguas negras: que son las aguas fecales procedentes de inodoros.

Aguas grises: que son las aguas sucias que provienen del desagüe de lavaplatos, lavadora, lavabo y ducha y demás aparatos exceptuando el inodoro.

Generalmente se engloban las aguas negras y grises bajo la denominación “aguas negras”, pero conviene hacer esta distinción por motivos medioambientales, ya que las aguas grises se pueden depurar y reutilizar para otras funciones domésticas como la cisterna del inodoro, el riego, etc…

Aguas pluviales: que son aguas limpias y que proceden del desagüe de azoteas, terrazas, cubiertas, patios y jardines.

Lo más habitual en las viviendas relativamente modernas, es que exista una red de tuberías distinta y separativa para el agua pluvial y el agua negra. Normalmente las bajantes (tubería vertical de saneamiento) de pluviales discurren por el exterior de la vivienda, pero a veces, sobre todo cuando la cubierta es plana, van por el interior. Si este es el caso, es importante a la hora de hacer una reforma, identificar qué bajante es de cada tipo para no mezclar residuos en aguas pluviales y viceversa.

La descarga de las aguas del inodoro se realiza mediante una tubería ancha llamada manguetón, que está unida directamente con las bajantes. Para una correcta evacuación de los residuos del inodoro, el manguetón no debería tener más de 1 m de longitud, y una pendiente adecuada. Este es el motivo de que no podamos hacer grandes variaciones en la ubicación del inodoro en una reforma.

Los lavabos, baños, duchas y fregaderos se suelen conectar con la bajante, a través de un bote sifónico que suele quedar oculto en el forjado del piso. Su misión es crear una barrera de agua y evitar que los malos olores procedentes de la bajante salgan hacia el exterior. El inodoro, en cambio, lleva su propio sifón.

Si los aparatos llevan su propio sifón podemos, y debemos, prescindir del bote sifónico para evitar que se genere una burbuja de aire que impida la evacuación del agua por el desagüe. Este es un error muy frecuente en la red de saneamiento del baño. En Securibath contamos con profesionales formados para que nunca tengas que sufrir las consecuencias de este tipo de errores.

En las terrazas, azoteas y patios se recogen las aguas pluviales mediante sumideros, que tienen su correspondiente sifón. 

Gas
Calderas de gas

El gas que se utiliza en las viviendas puede llegar de dos formas: mediante bombonas o canalizado a través de una serie de conductos. Si la distribución se realiza mediante bombonas, estaremos hablando de gases licuados derivados del petróleo (GLP), como el butano o el propano; si se trata de gas canalizado, los más utilizados son el gas natural y el gas ciudad. Nos centramos en estos últimos, ya que son los más extendidos, seguros, y también los más económicos.

La instalación de gas comienza en la válvula de acometida y discurre por el exterior del edifico hasta la llave de paso del abonado. En ese lugar (exterior) se encuentran el armario de regulación y el contador de consumo. Por el interior de la vivienda la distribución se realiza mediante tubo visto hasta aquellos aparatos que funcionan con gas (caldera, zona de cocción). Cada aparato debe tener su propia llave de paso y un regulador de caudal para controlas la llama.

Los calentadores necesitan una revisión anual realizada por un profesional cualificado. Las tareas de mantenimiento y revisión deben comprender, al menos, una limpieza al año del quemador. Además, para un correcto funcionamiento y utilizar nuestro calentador de forma segura debemos tener en cuenta los siguientes consejos:

- No obstruir los conductos de ventilación y salida de gases producidos por el calentador.

- Si nota olor a gas: cierre la llave general de gas, abra las ventanas, no produzca llamas ni chispas ni accione interruptores eléctricos.

La caldera de gas

La caldera de gas de uso individual da servicio a las instalaciones domésticas de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS).

La caldera quema el gas, calentando el agua que circula por su interior, la cual se distribuye a los radiadores de la red de calefacción o a la red de tuberías de agua caliente.

Según la clase de combustión las calderas pueden ser:

Estancas: Son las más seguras, ya que la entrada de aire y evacuación de gases se realiza en una cámara cerrada.

Atmosféricas: Son menos seguras por lo que en algunas zonas está prohibida. Si ya tienes una instalada no es obligatorio que la cambies, pero si es recomendable. Estas calderas captan el aire de la misma estancia donde se encuentran ubicadas y lo expulsan al exterior de forma natural, sin ventilador.

Modulantes: Son calderas que regulan automáticamente la llama. Ofrecen un ahorro energético cercano al  20 % porque controlan el caudal de gas, para adecuar el aporte de calor a la demanda de agua caliente.

Para determinar la potencia necesaria de una caldera de gas debes calcular la demanda de agua caliente sanitaria de tu casa, ya que el calentamiento instantáneo del agua para consumo requiere más potencia que la destinada a calefacción.

Los calentadores termostáticos incorporan un dispositivo en los que el usuario puede regular la temperatura de salida del agua. Al mantener la temperatura estable evita, por un lado, sobrecalentar el agua, y por otro malgastar agua con mezclas innecesarias. Por lo tanto, se produce un ahorro considerable tanto en el consumo de agua como en el de gas. Este termostato puede incorporar prestaciones avanzadas, como distintos niveles de temperatura, programación, etc.

Según el sistema de encendido las calderas pueden ser:

Piezoeléctrico o tren de chispas: Tenemos que apretar un botón para que se produzca la llama y caliente el agua.

Electrónico o automático: El encendido electrónico activa automáticamente el quemador cuando detecta la demanda de agua caliente y la apaga cuando finaliza

Hidrogeneración: Se enciende por un sistema de dinamo a través del paso del agua cuando se abre el grifo. Es el que menos mantenimiento necesita.

Los dos últimos tipos son más cómodos y eficientes porque se encienden sólo cuando existe demanda de agua caliente.